Con herramientas en mano y con la meta de lograr limpiar toda la cuenca que lleva agua a la Clínica de Oriente (sede Santa Ana), los jóvenes voluntarios iniciaron su trabajo de dragado a partir de la remoción de las rocas y el sedimento que obstaculizaba el paso del liquido vital.
En esta oportunidad no importó el sol, el cansancio, ni la dificultad del trabajo duro, su objetivo era contribuir a cubrir las necesidades de limpieza y cocina de los niños, los jóvenes y todo el personal que presta sus servicios en este lugar.